lunes, 17 de mayo de 2010

El hormigón



Corresponde a la mezcla de grava, cemento gris, arena y agua. El hormigón se ha convertido en el material por antonomasia de la albañilería. Al igual que hablamos del Rey de la Selva, también podemos hablar de este compuesto como el monarca de los materiales de construcción.

A la hora de preparar la mezcla, lo más cómodo es el uso de una hormigonera, porque simplemente mezclando los materiales en su interior, al cabo de unos minutos tendremos el compuesto. Si por el contrario no disponemos de la termomix de la albañilería, el proceso se hace un poco más costoso. En este caso tendremos que seguir los siguientes pasos:

1. Extiende la grava en el suelo y ponle encima la arena.
2. Mezcla estos materiales con la pala hasta que formen un compuesto único.
3. Agrega el cemento y mézclalo de nuevo.
4. Con la pala haz un cráter en el centro de la montaña como si se tratara de un volcán.
5. Llena el agujero de agua y remuévelo todo.

La mezcla ideal para realizar un hormigón armado para suelos o cimientos que van a aguantar grandes presiones es la siguiente: por cada 250 kg. de cemento, 600 litros de arena y grava. Esta proporción es válida para cubrir un metro cúbico. La cantidad de agua se calculará valorando la densidad de la masa.

Consejos a la hora de extender el hormigón
Cuando el hormigón nos va a servir de soporte en el suelo, es imprescindible colocar antes una capa de malla metálica o ferralla. Esto evitará que el suelo o los cimientos puedan agrietarse con el peso o los cambios de temperatura.

Un último consejo para terminar. Cuando ya hemos colocado la ferralla en el suelo y esté todo listo para extender el hormigón, colocamos debajo de la malla metálica unas cuñas que la eleven del nivel del suelo. Así nos aseguramos de que la mezcla no se agriete ni ceda con el paso de los años.

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