viernes, 7 de mayo de 2010

Cómo alicatar un baño



Una de las tareas fundamentales en albañilería es el alicatado. Aunque es frecuente recurrir a los servicios de un profesional para poner azulejos en cocinas o cuartos de baño, los más osados pueden ahorrarse sus honorarios si se animan a ponerse ellos mismos manos a la obra. Para este trabajo necesitarás unas herramientas muy específicas y seguir los pasos detenidamente. Sin duda, se trata de un reto complicado, pero a la vez enriquecedor y gratificante para los amantes del bricolaje.

Herramientas necesarias
* El cortador de baldosas.
* Las tenazas "boca de loro".
* El nivel de burbujas y regla.
* La plomada y cordel.
* El mazo de goma.
* La llana dentada y la paleta de albañil.
* La llana de goma.
* La amoladora.
* Tubo de silicona y pistola aplicadora.
* Las protecciones.

Preparación de las paredes
Antes de nada, igualaremos la superficie cubriendo los agujeros y las fisuras con una masilla tapaporos elástica. En el caso de que haya restos sueltos, los eliminaremos con un raspador triangular antes de aplicar la masilla. Una vez ésta se haya secado, lijaremos la superficie para dejarla totalmente lisa. Cuando se trata de una pared con papel pintado, no se puede alicatar sin antes haber arrancado el papel, ya que los azulejos pesan demasiado y podrían arrancarlo. Para despegarlo fácilmente utilizaremos vapor.

Sobre las paredes pintadas tampoco podremos alicatar directamente, antes las debemos desengrasar. A continuación las lijaremos con un papel de lija grueso, eliminando cualquier resto suelto para mejorar la adherencia. Las superficies muy porosas (yeso, ladrillos, cemento u hormigón) las tendremos que tratar previamente con una imprimación especial para evitar que absorba la humedad de la cola, ya que, de lo contrario, la adherencia sería menor.

En el caso de paredes húmedas, lo primero es localizar el origen (goteras de una tubería, humedad que suba por capilaridad, etc) para solventar el problema con el producto apropiado. En caso contrario, la humedad volverá a aparecer con el tiempo, dañando nuestro trabajo.

Los acabados
En los lugares como las esquinas y rincones, donde tengamos que colocar parte de un azulejo, lo cortaremos previamente con un cortador específico a la medida necesaria. Marcaremos con un lápiz el corte y pasaremos la cuchilla del cortador. Bajando el mango, partiremos el azulejo o, en su defecto, lo apoyaremos en un ángulo y le daremos un ligero golpe por detrás.

Si hemos de realizar una abertura en el borde de un azulejo, primero de todo marcaremos con un punzón la línea de corte y seguidamente cortaremos trocitos con las tenazas de boca de loro. Una vez cortado, puliremos los bordes con la lima.

Para hacer una abertura en medio de un azulejo, por ejemplo una tubería, primero marcaremos el contorno y luego haremos sucesivos agujeros dentro de éste círculo con el taladro (pero a bajas revoluciones y sin el percutor). Para despegar esta zona le daremos unos golpecitos, igualaremos los bordes con las tenazas y lo limaremos.

Una vez terminado el trabajo y la pared seca (necesita un día), aplicaremos el tapajuntas, que puede ser blanco o del color de los azulejos. Sobre ellos lo extenderemos usando una llana de goma y, cuando empiece a secarse, limpiaremos las zonas superfluas con un trapo o una esponja.

En las uniones con bañeras, platos de duchas o encimeras, aplicaremos una junta de silicona fungicida. El acabado final lo conseguiremos mojándonos el dedo con agua jabonosa y pasándolo por encima de la tira de silicona.

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